El Día Internacional del Ensayo Clínico se celebra cada 20 de mayo para reconocer la labor de la investigación médica y concienciar sobre la importancia de los ensayos clínicos en el desarrollo de nuevos medicamentos, vacunas y tratamientos para mejorar la salud de las personas. La fecha conmemora el primer ensayo clínico documentado de la historia, realizado en 1747 por el Dr. James Lind, que permitió descubrir que la deficiencia de vitamina C era la causa del escorbuto que afectaba a los marineros; y que sentó las bases para la investigación clínica actual.
Los ensayos clínicos son la herramienta más potente para determinar la eficacia y la seguridad de nuevas terapias que superen las ya disponibles y contribuyan a la mejora y curación de las enfermedades y a incrementar la calidad de vida de las personas.
La importancia de los ensayos clínicos radica en que son el único puente seguro entre un descubrimiento en el laboratorio y su aplicación real en pacientes. Sin ellos, la medicina moderna simplemente se estancaría.
Para llevarlos a cabo, se han establecido unas normas internacionales que garantizan: i) la protección de los sujetos que participan en los ensayos clínicos, y ii) que los resultados sean de calidad.
La investigación clínica en los últimos sesenta años ha hecho posible que la esperanza de vida en Europa haya aumentado en cerca de 10 años. Estos estudios han posibilitado, por ejemplo, que la tasa de mortalidad del VIH SIDA haya disminuido en más del 80% desde la década de los 80. O que la tasa de mortalidad por cáncer sea un 20% inferior desde los años 90.
La investigación clínica en Europa atraviesa una etapa de transformación profunda. Según los datos consolidados más recientes (hasta enero de 2025), se autorizaron 8.521 ensayos clínicos en el Espacio Económico Europeo en los últimos tres años. Siendo España líder en el sector, donde, solo en el año 2025, se autorizaron un total de 962 ensayos clínicos.